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Estimado Antoni:
Pasados unos meses desde mi visita a Barcelona me decido a escribirte unas líneas
para contarte todo lo que me ha acontecido desde entonces.
Has de saber que eres alguien muy importante en mi vida... y quizás uno
de los grandes eslabones de esta cadena que llaman vida.
Son muchas las cosas que han cambiado desde entonces en relación con mi
familia, mi estudio, mi trabajo, mi carácter... y todas aquellas cosas
cotidianas pero no menos importantes. Pero conforme pasa el tiempo me doy cuenta
de lo lejos que me encuentro de las metas que también expones en tu libro.
Físicamente me encuentro mucho mejor (ha adelgazado tres o cuatro quilos)
y esto repercute (para bien) en mi profesión. Todos los violinistas nos
planteamos lo poco natural (por no decir antinatural) que es la postura que adoptamos
al tocar, pero pocas veces pensamos en convertir en natural lo antinatural, y
en este proceso estoy invirtiendo gran parte de mi esfuerzo diario.
De nuevo vuelven a llamarme de la Orquesta de la RTVE y si todo va bien me presentaré
a las oposiciones del mes de enero.
No quiero ocultarte que los viejos fantasmas del pasado no han desaparecido por
completo. Sí, están ahí y aparecen de vez en cuando, sobre
todo cuando me enfrento a compromisos importantes.
Sobre todo esto me gustaría que siguiéramos hablando muy pronto.
He pensado en volver a verte antes de las Navidades. Espero que me puedas hacer
un hueco.
Te mando un fuerte abrazo con mi deseo de que todo vaya muy bien.
Hasta pronto.
N.C.V.
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