La elasticidad y el tono de los músculos es esencial para un óptimo
equilibrio corporal.
Cuando hay equilibrio corporal, hay simetría en todos los segmentos
del cuerpo y el cuerpo funciona aplomado.
Si no hay el tono muscular adecuado, no puede haber solidaridad entre los numerosos
músculos de la estática con los escasos músculos de la
dinámica. Sin esta reciprocidad muscular – alternancia del estira
y afloja-, no habrá aplomo corporal.
Un buen equilibrio corporal, facilita sin contratiempos la canalización
de la energía por todo el cuerpo, mantiene limpias y expeditivas las
vías de distribución de todos los sistemas: nervioso, respiratorio,
digestivo, endocrino, sanguíneo y linfático, libera la mente y
asegura la manifestación auténtica de las esencias emocional y
espiritual.
Para conseguir y conservar el tono y la elasticidad de los músculos,
deben hacerse los estiramientos en globalidad, controlando siempre en las posturas
la posición simétrica del tronco y extremidades, poniendo además
énfasis en la respiración hacia fuera y manteniendo constantemente
la conciencia corporal.
Tener y mantener la conciencia corporal, no es pensar en el cuerpo; es estar
en el cuerpo. Si se piensa en el cuerpo, nunca se estará en el cuerpo.
Si cuando se está atento hacia algo, se piensa sobre ello, se estará
únicamente atento hacia lo que se piensa. No podrá haber conciencia
y no será posible darse cuenta. |